Siempre lo mismo, que si en pareja se está superbien, que si el amor, que si dar paseos de la mano por el parque, cenas románticas, sesiones de peli y manta... bla, bla, bla.

Y sí, estar en pareja es guay, no lo vamos a negar, pero a lo que venimos aquí hoy es a reivindicar que estar solter@ puede molar tanto como estar en compañía.

 

¿Por qué? Por estas catorce razones que podrás enmarcar en tu salón este 14 de febrero. Además de porque jugar a solas también puede ser muy satisfactorio.

 

1. La tele es tuya

Que si yo quiero ver una peli de terror, que si tú una de acción. A mí me gusta Woody Allen y a ti te gusta Statham. Cuando estás solter@, tu cuenta de Netflix es tuya y de nadie más.

 

¿Ha salido el último capítulo de The Walking Dead y tu pareja no puede verlo hasta el miércoles porque está con mucho lío? Jaja, no, porque estás a solas, no tienes que esperar.

 

2. No pasas frío en las manos

Tanto ir de la mano por el parque, hasta en invierno, ¡con el frío que hace! Cuando estás solter@, puedes llevar las manos en los bolsillos, súper a gusto.

 

3. No te tienes que depilar

Nadie está obligado a depilarse. Con o sin pareja. Pero es verdad que, a veces, el vello le quita erotismo al tema. Pero bueno, eso depende de cada persona. Habrá gente a la que le excitará encontrarse pelitos por ahí.

Si no tienes pareja, posiblemente (aunque no tiene por qué ser así) tengas menos encuentros sexuales o si los tienes son en solitario. Por lo que depilarte pasa a un segundo plano.

En definitiva, si los pelos están ahí será por algo, ¿no? No los hemos puesto nosotr@s, ¡esto es así desde el principio de los tiempos! ¿Alguna vez has visto a una mamá/papa oso depilarse? Por algo será, la naturaleza hace las cosas con motivo. Además, duele. A nadie le gusta. 

  

4. Puedes comer lo que te apetezca

Nos explicamos. Te encantan los chococrispis y de repente, por el motivo que sea, te apetece pasarte una semana entera comiendo solo tazones gigantes de leche con chococrispis. Pues nadie te mirará en plan “¿Otra vez cenando un tazón de cereales con leche?".

 

5. Y donde te apetezca también

¿Que quieres tomarte los chococrispis con leche en la cama? Pues lo haces. Nadie te va a mirar raro. ¿Que pasas de la leche y quieres comer chococrispis a puñados directamente del paquete? Pues no pasa nada, nadie más va a comerlos, puedes meter la mano a gusto.

 

6. Puedes usar la ropa interior cómoda (fea)

Esas bragas o calzoncillos feísimos que te regalaron tus padres por Reyes hace tres años pero que son comodísimos. Te lo pones y sientes que puedes volar. Pues te lo puedes poner. Cuando quieras. Eso sí, también cuando tienes pareja. Cuando estás en ese punto es que la confianza ha pasado a otro nivel.

 

7. Nada de preguntas tontas

Como el clásico "¿en qué piensas?". No hay pregunta más horrible. En serio. ¿Que en qué pienso? En las formas que hace el gotelé en la pared. En lo mucho que me apetecen unos chococrispis. En la reproducción de los pingüinos. O en lo muchísimo que me apetece no hablar ahora mismo.

 

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8. La manta es tuya

Bienvenid@s a la nave del misterio... hoy hablaremos del inquietante caso de la manta que desaparece.

Pues no, cuando estás solter@, no te despiertas en medio de la noche congelad@ porque te han robado la manta. ¿Por qué? ¡Porque es toda tuya! Ni forcejeos, ni hacerte una croqueta en el edredón para que no puedan volver a robártela.

 

9. El Resplandor solo será una película

Y no la luz del iPhone de tu pareja, que está mirando las redes sociales, los resultados del fútbol o Buzzfeed hasta las 3 de la mañana.

Y si eres tú quien lee hasta tarde, podrás hacerlo sin tener que esconderte bajo las sábanas para no molestar.

 

10. Sin pelos en la ducha

Y si los hay, serán tuyos, así que no te puedes enfadar.

 

11. Viajes locos

El singular encanto de Torrevieja en verano. Las noches locas en Ibiza con tus colegas. El fin de semana bebiendo vino y rajando hasta las tantas en una casa rural.

En definitiva, pequeños momentos de placer que ocurren con menos frecuencia cuando tienes pareja.

 

12. Los fines de semana en pijama

¿Quieres pasarte las 48 horas del fin de semana sin hacer absolutamente nada? Digamos toda la verdad, ni ducharte. Te quieres poner el pijama el viernes por la noche y no quitártelo hasta el lunes a las 7 de la mañana. La gente soltera puede hacerlo. La gente emparejada tiene una imagen y un olor corporal que mantener.

 

13. El maquillaje se queda en su sitio

Cuando tienes pareja, sabes dónde empieza el rimmel, pero nunca sabes dónde termina. Sabes cómo tienes el eyeliner cuando sales de casa, pero no dónde estará cuando vuelvas. Y sabes cómo de maravillosos tienes los labios cuando te los acabas de pintar; pero también sabes que terminarás como el Joker después de una buena sesión de besos. Cuando estás solter@ todo termina donde empieza: en su sitio.

 

14. Las amistades peligrosas

A veces damos con una pareja un poco celosa; y en ese caso l@s ex son un tema generalmente vetado. Y ya no hablemos de entablar una relación amistosa con tu ex. Ni de broma. En épocas de soltería, puedes tener a tus ex como amig@s, e incluso como amig@s con derecho a roce. Qué narices. Viva la fiesta. 

 

...

 

Y volvemos a repetirlo. Estar en pareja tiene sus cosas maravillosas, pero esa es otra historia y puede ser contada en otra ocasión...